¿Cómo trasladar ‘valores’ a ‘competencias’?

  • Home
  • empleo
  • ¿Cómo trasladar ‘valores’ a ‘competencias’?
Valores y competencias en Remica

¿Cómo trasladar ‘valores’ a ‘competencias’?

Valores y competencias en RemicaHemos hablado en otros artículos de nuestro blog acerca de la importancia, a la hora de incorporarse en una compañía, de la gestión de los valores, así como de la cohesión y consonancia entre los valores personales y profesionales. De modo que el ajuste de ambos (valores personales y profesionales) dará un mayor fruto en cuanto a desempeño y compromiso con la organización.

Un reto muy importante es trasladar esos valores a conductas observables o competencias. En Remica tenemos muy claras nuestras líneas de trabajo. Nuestros valores son:

  • Orientación al cliente
  • Compromiso
  • Integridad
  • Transparencia
  • Rigor
  • Afán de superación

Nuestro principio más preciado es el SERVICIO, que se traslada en el valor al CLIENTE y en una de nuestras principales competencias que es común a todos los que trabajamos en la organización: ORIENTACIÓN AL CLIENTE. El cliente es siempre lo más importante y el objetivo es conseguir en todo momento el 100% de su satisfacción.

La rapidez en el servicio, el trato amable y personal y la constante adaptación a los gustos del cliente son los medios para conseguirlo y las conductas que podemos observar y que se alinean con nuestro principio y fundamental valor empresarial. En este sentido, la experiencia de nuestros clientes es el centro de lo que hacemos. Ellos son la razón de nuestra existencia. Les mostramos nuestro aprecio ofreciéndoles nuestro valor añadido y la más alta calidad.

Por otra parte, otro de nuestros valores es el afán de superación y la innovación. Nos esforzamos en mejorar de forma continua. Esto se traslada a una competencia específica, en la que están muchas áreas implicadas: MEJORA Y OPTIMIZACIÓN.

Evolución e innovación constantes es nuestro lema, y aquellos que son parte del equipo y los que se incorporan a él deben creer en ello. Somos una organización en continuo aprendizaje, con el fin de prever y responder a las necesidades cambiantes de clientes, empleados y de nuestro entorno.

Estos son ejemplos muy clarificadores de cómo hemos trasladado nuestros valores a conductas y cómo los hemos incorporado a nuestro sistema de Gestión del Talento. Otros valores que hemos plasmado en conductas son la Integridad (trasladada en Transparencia y Comportamiento Ético) y la Orientación a Resultados, derivada de compromiso.

Una vez llegados a este punto, ¿cuál es el siguiente paso? La Dirección o Gestión por Valores, que enriquece y no sustituye a la Dirección por Objetivos. Estamos de acuerdo que la clave para comprender la evolución de las compañías es entender los valores que las rigen y que las sustentan.

Los valores representan ideales, sueños y aspiraciones, esto llevará al desarrollo organizacional y al de sus miembros. Su marcado carácter motivacional es clave para la  dirección y gestión de personas, al entender que los empleados realizarán con mayor interés e implicación aquellas tareas cuyos resultados sean compatibles con sus valores o metas motivacionales prioritarias. En consecuencia, generará en la persona el nivel de satisfacción y compromiso necesario para lograr la excelencia. Del mismo modo, los empleados se sentirán menos motivados y comprometidos con el desempeño de actividades que entren en conflicto con sus principales valores y, consecuentemente, esto afectará a la calidad de su trabajo.

Esta estrecha relación entre valores, actitudes, comportamiento, satisfacción y productividad tiene su origen en las teorías motivacionales más clásicas (Maslow, 1943).

Son muchas las empresas que ya han apostado por un modelo de dirección basado en valores, como Google, McDonald’s, Iberdrola o General Electric.

No obstante, son muchas las dificultades y barreras de implantar y seguir plenamente esta gestión y modelo. Para salvar los obstáculos,  es fundamental  que se lleve a cabo de manera participativa, sistemática y responsable.

Uno de los retos a los que nos enfrentamos es disponer de herramientas de evaluación y medición de valores que nos ayuden a alinear toda la gestión, y sobre todo en Recursos Humanos, que trabajamos con nuestro principal activo diferenciador: las personas.