Recomendaciones infalibles para terminar con la ‘guerra’ de temperatura en tu hogar

Recomendaciones infalibles para terminar con la ‘guerra’ de temperatura en tu hogar

Es invierno y llegas a casa. Hace frío. Subes el termostato para elevar la temperatura. Entonces llega tu pareja. Viene aterido de frío y una ola de calor le invade al abrir la puerta. Así que baja el termostato.

Y en ese momento, sabéis que la guerra por el control de la temperatura ha empezado, y que lejos de ser una batalla puntual, acaba de comenzar y durará todo el invierno.

¿Se puede evitar? La clave está en comprender que la sensación de confort térmico varía y mucho de persona a persona, lo que convierte esta cuestión en un hecho complicado de ponderar.

Pero, ¿qué es exactamente el confort térmico?  Según la definición reflejada en la norma ISO 7730 es “esa condición de la mente en la que se expresa la satisfacción con el ambiente térmico”. Para alcanzar esa satisfacción, la primera condición es la “neutralidad térmica”, es decir, que la persona no siente ni demasiado calor, ni demasiado frío.

El conflicto, claro está, se produce cuando el confort térmico de la pareja no coincide y una persona siente demasiado calor y la otra, en cambio, se sigue muriendo de frío. ¿Existe una solución que evite la convivencia en habitaciones separadas?

Para terminar con las disputas por el control de la temperatura, lo mejor es dejarse aconsejar por los expertos. El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) recomienda durante el día una temperatura de confort de 21 grados centígrados.

Quizá a esa temperatura las personas más sensibles sientan más calor que las personas frioleras. En cualquier caso, nada de tirantes en pleno invierno; mejor pasearse por casa en manga larga si se tiene frío en lugar de subir la temperatura. Y es que por cada grado centígrado de más, el consumo energético se incrementa casi un 7%.

¿Y qué pasa por la noche? El IDAE estima que se puede alcanzar una temperatura de 15-17 grados centígrados. En muchas viviendas, el confort a esa temperatura se puede obtener simplemente abrigados en la cama, pero en inmuebles mal aislados el IDAE recomienda  dejar encendida la calefacción regulando el termostato a 15-17ºC.

Es importante cuidar de que la temperatura nocturna sea equilibrada, ni muy baja ni muy alta, ya que lo contrario puede dificultar el descanso, especialmente durante la fase REM en la que sueñan las personas.

Además de la temperatura, otras cosas que crean un ambiente propicio para el descanso son:

  • Ventilar el dormitorio. Con unos diez minutos al día es más que suficiente para renovar el aire y evitar ese olor característico de las estancias mal ventiladas, sin que baje la temperatura en exceso. Es mejor hacerlo a primera hora del día, antes del encendido de calefacción.
  • ¡Luces apagadas! Bajar las persianas facilita el descanso y, además, minimiza las pérdidas térmicas a través de las ventanas.
  • Huir del exceso de ruido. Sustituir las viejas ventanas por ventanas aislantes ayuda a mantener el dormitorio aislado de ruidos y, además, evitará las pérdidas de temperatura.
  • Que la humedad de la habitación se encuentre aproximadamente entre el 30 y el 50%. Una habitación más seca de lo habitual puede provocar sequedad en nariz, boca y garganta y generar problemas de respiración. Sin embargo, si es demasiado alta, puede generar enfermedades derivadas de la aparición de humedades por condensación.

 

¿Sigues creyendo que tu pareja es demasiado sensible a los cambios de temperatura? Pues sentimos decirte que la cosa irá a más si tenéis niños. Los bebés son muy sensibles a los cambios bruscos de temperatura y tiene una razón científica para ello.

Al no contar con apenas grasa corporal, los recién nacidos no tienen desarrollado el sistema de termorregulación, la función fisiológica que mantiene el equilibrio entre la producción y la pérdida de calor para conseguir que la temperatura corporal esté dentro del rango normal de entre los 36,5º y los 37,5º. Dado que el sistema de regulación de la temperatura corporal del bebé es aún inmaduro es importante que no se produzcan grandes cambios en la temperatura ambiente.

Ahora bien, tan importante como la temperatura es la humedad del ambiente ya que si éste está demasiado seco, el bebé se podrá congestionar. Lo ideal, según los expertos, es una humedad cercana al 50%.

Esperamos que estas recomendaciones te resulten de utilidad para terminar para siempre con la guerra de temperatura en tu casa. Pero, si no es así, ¡no desesperes! Los termostatos inteligentes van al rescate.

Gracias a estos dispositivos, en invierno, se puede programar la calefacción del hogar con todo detalle, y podrás incluso dividir el hogar hasta en doce zonas diferentes (cada zona puede ser una sola habitación, varias o una planta entera).

¿Necesitas más información? Los consultores energéticos de Remica están a tu disposición en el teléfono 91 396 03 00 o en el email remica@remica.es.

Fuentes: IDAE, 20 Minutos, Murprotec

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