¿Transición energética o ecológica? Glosario de términos para no perderse

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¿Transición energética o ecológica? Glosario de términos para no perderse

El mundo está viviendo una transición energética, un término que describe el cambio profundo en el sistema mundial de suministro de energía, que actualmente depende de los combustibles fósiles. 

El objetivo de esta transición energética es sustituir los combustibles no renovables (gas, carbón, gasoil…) por otras fuentes de energía, principalmente basadas en recursos naturales inagotables como el sol, el aire, las corrientes marinas…

Poner fin a los combustibles fósiles es un objetivo muy ambicioso ya que actualmente comprenden el 80% de la demanda actual de energía primaria a nivel mundial.

Sin embargo, hacer uso sin control de las energías fósiles supone un gran riesgo social, económico y ambiental ya que son recursos finitos, y, además, su consumo genera aproximadamente dos tercios de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2), causantes del cambio climático. 

La descarbonización de la economía

Ante esta situación, la Unión Europea (UE) trabaja por lograr descarbonizar su economía. Es decir, que en los próximos años su economía produzca cero emisiones netas de gases de efecto invernadero, como el CO2.  Para ello está desarrollando programas de impulso a las renovables y de mejora de la eficiencia energética. 

En 2019, los dirigentes de la UE refrendaron el objetivo de alcanzar una Unión Europea climáticamente neutra de aquí a 2050 y lo hicieron atendiendo a los compromisos adquiridos por la UE y sus estados miembros con la firma del Acuerdo de París en 2015. https://www.consilium.europa.eu/en/5-facts-eu-climate-neutrality/ 

Este acuerdo establece, en su artículo 2, como límite del calentamiento global: “mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de los 2°C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5°C con respecto a los niveles preindustriales”.

¿Transición energética o transición ecológica?

Aunque algunas veces se utilizan como términos sinónimos, lo cierto es que transición energética y transición ecológica no son exactamente lo mismo. 

La transición energética hace referencia al cambio paulatino del sistema energético para apoyarse cada vez más en las energías renovables. El mundo ya ha vivido anteriormente otras transiciones energéticas. Según explica Vaclav Smil, considerado uno de los mayores expertos mundiales en energía “la transición hacia los combustibles fósiles empezó en Inglaterra en el siglo XVIII, pero a Asia no llegó hasta 1950. Esta transición es precisamente la causa del calentamiento global”. 

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Por su parte, la transición ecológica es un término que se utiliza de diversas maneras, en función de la institución o el contexto que se emplee, pero podría considerarse como un proceso de cambios que afecta a varios ámbitos: a la forma de producir y consumir bienes y servicios, a las instituciones sociales y políticas, incluso a la forma de vida y valores de las personas. En definitiva, transición ecológica hace referencia a un cambio social, político y económico para vivir en sintonía con un modo de vida ambientalmente más sostenible. 

Eficiencia energética y ahorro de energía

La transición energética nos empuja a un mundo en el que la forma en la que se produce energía cambia, al basarse más en fuentes renovables. Pero, paralelamente se debe mejorar en eficiencia energética, es decir, hay que tomar medidas para reducir la energía que consumimos. 

Se trata de poner en marcha mecanismos para sacar el máximo partido de la energía que se consume para que las personas y empresas obtengan los niveles de servicio y confort que necesitan para vivir y trabajar. 

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Pasos para lograrlo se están dando y un buen ejemplo de ello son las viviendas o los electrodomésticos. Actualmente es obligatorio que, cuando están a la venta, estén acompañados de una etiqueta energética. Esta etiqueta dispone de una escala de letras y colores que permite diferenciar entre los más eficientes (A) y los menos (G).

Según Deloitte, un electrodoméstico de clase A consume hasta un 50% menos de energía que uno de clase G. Y, según la Agencia Andaluza de la Energía, sustituir un frigorífico antiguo por otro energéticamente eficiente puede ahorrar unos 900 euros a lo largo de su vida útil. 

Calefacción y eficiencia energética

Se estima que el mayor consumo energético de los hogares europeos (el 64,7% de energía final) se destina a la producción de calefacción. 

Por tanto, mejorar la eficiencia energética de los sistemas de calefacción es fundamental para lograr el objetivo de descarbonizar la economía.

Mejorar la eficiencia energética de los sistemas debe afrontarse desde distintos frentes:

  • Mejorar el aislamiento térmico del edificio es de vital importancia para terminar con las pérdidas energéticas que puedan producirse a través de los muros, cubiertas o ventanas.
  • Instalar termostatos o válvulas termostáticas que permitan regular la temperatura de calefacción según varíen las necesidades de las personas que ocupan el edificio, evitando que la calefacción esté encendida en estancias vacías. Estos dispositivos permiten establecer nivel máximo de temperatura (durante el día se recomienda regular la calefacción a 21ºC) lo que supone un ahorro ya que por cada grado centígrado adicional, se consume hasta un 7% más de energía.
  • Domotización del sistema de calefacción. La amplia oferta de sistemas presentes en el mercado hace que los usuarios dispongan de diversas opciones para lograr un sistema ‘inteligente’ de calefacción en su hogar. Gracias a estos sistemas, se pueden monitorizar consumos, programar el funcionamiento del sistema de calefacción y manejarlo desde un smartphone o con un asistente de voz. 
  • Gestión eficiente de la energía. En instalaciones de calefacción central, donde se consumen grandes volúmenes de energía, además de las revisiones de mantenimiento obligatorias es importante realizar una gestión energética que alerte de ineficiencias. La gestión energética de las instalaciones de calefacción central garantiza confort a sus usuarios y además evita el derroche de miles de euros anuales en energía. 
  • Producción de calefacción a partir de recursos naturales. Madrid prohíbe el uso de calderas de carbón desde el 1 de enero de 2022. Las energías fósiles más contaminantes están siendo sustituidas por tecnologías energéticamente eficientes como las calderas a gas de condensación o por sistemas de aerotermia o energía solar que generan calefacción. 

¿Cómo afecta la transición energética a los sistemas de calefacción central?

La UE está inmersa en una transición hacia las energías renovables y la eficiencia energética. Esto es algo imparable, nos afecta a todos ¡Pásate a la transición energética cuanto antes! ¡No dejes para mañana lo que puedes ahorrar hoy!

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