Empresas de servicios energéticos: qué son y para qué sirven

Empresas de servicios energéticos: qué son y para qué sirven

Queremos que conozcas qué son y para qué sirven las empresas de servicios energéticos: ¿sabías que más del 70% de la energía que consume España proviene del exterior? Este hecho coloca a nuestro país en el noveno puesto de Europa en cuanto a dependencia energética, según datos de Eurostat. Esta dependencia energética tiene un coste para el país que repercute directamente en el bolsillo de los ciudadanos, con unos precios de la energía en continuo crecimiento.

Sin embargo, se puede revertir esta situación. Comunidades de vecinos, industrias, instituciones… cuentan con un aliado para conseguir reducir su consumo de energía sin perder su confort: las empresas de Servicios Energéticos, conocidas como ESEs.

Su ámbito de actuación es muy amplio,  abarcan desde la energía eléctrica, a la energía térmica, con servicios de calefacción o agua caliente. Remica Servicios Energéticos es una de las empresas líder en el sector de la eficiencia energética que centra su actividad en conseguir que sus clientes ahorren energía y por tanto, consigan un ahorro económico.

Para entender la labor que desarrolla una ESE, hemos de tener en cuenta que llevan a cabo una gestión integral de las instalaciones. Al igual que una empresa de mantenimiento, se encarga de que la instalación funcione y esté en buenas condiciones. Sin embargo, la ESE va un paso más allá: no sólo es responsable de que el funcionamiento de la instalación sea óptimo sino también de que consuma la menor cantidad posible de energía.

De este modo, una empresa de servicios energéticos debe poder ofrecer garantías a los usuarios. No basta con que afirme que “se va a ahorrar”, sino que sus clientes deben alcanzar un ahorro real.

Para conseguirlo, Remica pone a disposición de los usuarios la tecnología más avanzada y eficiente. Para ello, la empresa apuesta por la I+D+i, con una inversión que supera el medio millón de euros anual. Este hecho nos permite ofrecer soluciones innovadoras a la hora de renovar y mejorar cualquier tipo de instalación.

Aparte de la tecnología, el tipo de combustible que se emplea también es fundamental a la hora de mejorar la eficiencia de una instalación. Por ello, Remica apuesta por la sustitución de combustibles como el carbón o el gasóleo por otros más eficientes como el gas o la biomasa, que por precio ya permiten un ahorro, pero además son más respetuosos con el medio ambiente.

Remica completa su servicio de gestión energética con un seguimiento continuado de la instalación a través del departamento de telegestión de la compañía. Éste, mediante una serie de parámetros, controla, mide y verifica el funcionamiento eficiente de la instalación, realizando la contabilidad energética.

El origen de la energía

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Para encontrar el origen de las ESE hay que remontarse a los años 70 en Estados Unidos donde surgieron, en plena crisis del petróleo, como una posible solución al incremento de los costes energéticos que sufría el país.

Inicialmente el servicio no contó con un gran recibimiento por parte de los grandes consumidores de energía, debido principalmente a la desconfianza de éstos sobre la reducción real de los consumos energéticos.

Precisamente esta desconfianza fue la base del diseño del modelo de las ESE que se vieron obligadas a asegurar y garantizar la obtención de ahorros energéticos y a financiar el servicio a partir de los mismos. Es decir: con lo que se ahorran los usuarios, se paga la inversión necesaria para mejorar la eficiencia energética.

“El mercado es cada vez más exigente y ya no sólo demanda a las empresas rigurosidad y unos estándares de calidad, sino que también reclama que se aporten unas garantías de resultados”, afirma el director comercial de Remica, Antonio Ocaña.

“Ante esta realidad, desde Remica trabajamos día a día para ofrecer el máximo respaldo a nuestros clientes. Así, a las garantías ya existentes de materiales y mano de obra por diez años, en 2012 incorporamos a nuestros contratos el concepto de ‘techo de gasto’ y coste cero. Este último supone que en la instalación se ejecuten una serie de Medidas de Ahorro y Eficiencia Energética, pero que el cliente no se vea obligado a hacer un desembolso por la intervención ya que éstas se financian gracias a los ahorros que se obtienen. Como garantía para el cliente establecemos un techo de gasto, es decir, una cantidad límite por encima de la cual el usuario no hará frente a ningún coste en su factura energética, siendo asumido el hipotético sobrecoste por Remica”.

A lo largo de los años, el modelo de negocio se ha ido asentando y hoy las ESE cuentan con un amplio desarrollo a nivel internacional; mientras, en España, están comenzando a fortalecer su posición en el mercado. Remica fue pionera en este sentido, incluyendo la gestión energética dentro de sus servicios en el año 98.

“A finales de los 90 llegó a nuestros oídos que se estaban desarrollando por el centro de Europa las Empresas de Servicios Energéticos y quisimos saber de qué se trataba. Hicimos un viaje a Alemania para ver en qué consistían, vimos que eran empresas que se dedicaban al ahorro de la energía. Rápidamente nos interesó porque la energía ya empezaba a ser un problema. Nos dimos cuenta de que era necesario traer ese concepto a España”, explica el presidente de Remica, José Porras.

Durante dos años desde Remica llevamos a cabo una labor de difusión y concienciación sobre la necesidad del ahorro energético hasta que por fin, en 2001, se firmó el primer contrato de gestión energética. Con el paso del tiempo, la actividad ha ido ganando  cada vez mayor peso dentro de la compañía. “Poco a poco hemos ido creciendo mucho. Hoy los servicios energéticos es nuestro servicio número uno, el que más valor añadido aporta por encima incluso del mantenimiento de las instalaciones, que tradicionalmente era el servicio estrella”, afirma el presidente.

Europa fomenta la eficiencia energética

Empresas de servicios energéticos: qué son y para qué sirven


Desde la propia Unión Europea se está trabajando para conseguir que los países sean eficientes a nivel energético. En ese objetivo juegan un papel fundamental las Empresas de Servicios Energéticos que se encargan de poner en práctica las medidas que recogen las distintas directivas.

Un ejemplo de ello es la Directiva Europea de Eficiencia Energética 27/2012/UE, que obliga a que antes de 2017 en los edificios con sistema de calefacción central se lleve a cabo una contabilidad individual del consumo. Para ello, es necesario instalar dispositivos de medición individuales, repartidores de costes de calefacción en los radiadores o contadores individuales de calefacción. En nuestro país, este cambio en la normativa está regulado en el Capítulo V, artículo 14, del Proyecto del  Real Decreto que transpone la directiva europea y que está pendiente de aprobación.

“Con la instalación de sistemas que permitan la individualización de costes -ya sea mediante contadores o distribuidores de costes- y con la introducción de válvulas termostáticas en los radiadores, cada usuario final podrá controlar la temperatura de confort en cada una de las estancias de su casa”, explica Carlos Braojos, Director de Producción de Remica.  “Esta tecnología permite cerrar algún radiador o todos si el usuario va a ausentarse durante un periodo prolongado de tiempo, por ejemplo de vacaciones y, lo más importante: podrá controlar su gasto pagando únicamente lo que ha consumido”. 

El impulso económico de las empresas de servicios energéticos

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Según numerosos estudios, invertir en eficiencia puede suponer además un impulso para la economía. En Estados Unidos, en el año 2008, las Empresas de Servicios Energéticos generaron una actividad de aproximadamente 6.000 millones de dólares y dieron empleo a unas 60.000 personas.

En España, la producción total del sector supone más de 50.000 millones de euros, el 2,45% del total de España y en 2009 registraba más 281.000 empleos totales, el 1,4% de la población activa española, según se desprende de un estudio de 2011 del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE)

“La humanidad está inmersa en un problema energético serio, estamos al final de la era de los combustibles fósiles y esta generación de jóvenes lo va a vivir plenamente”, reflexiona el presidente de Remica. “Por ello, va a haber una gran demanda de expertos en ahorro y eficiencia energética. Cuanto más cara sea la energía, más necesidad habrá de este tipo de profesionales”.

Las ESE se presentan, por tanto, como herramientas clave con las que luchar contra la situación de crisis actual que atraviesa España. Y es que, la falta de recursos del país junto con el incremento del coste de la energía, nos llevan directos a situaciones de pobreza energética.  Asimismo, el derroche del combustible está  teniendo consecuencias irreversibles para nuestro entorno.

Por ello, la única solución para que la energía no se convierta en un lujo para los consumidores y en un verdugo para el medio ambiente es apostar por la eficiencia energética. Un futuro más sostenible nos está esperando.

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