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Decálogo para el Ahorro Energético con Remica

Decálogo para el Ahorro Energético

Decálogo para el Ahorro Energético con Remica

La energía (electricidad, calefacción, agua caliente sanitaria, …) es una de las partidas que más afecta a la economía familiar, pero ahorrar en algo que afecta a nuestro bienestar es complicado.

Sin embargo, existen pequeños gestos que nos pueden ayudar a reducir la factura energética hasta en un 20% cambiando un poco nuestros hábitos de consumo y contando con empresas como Remica. El secreto está en ser más eficientes, ya que la energía más barata, es aquella que no se consume.

Según la Agencia Andaluza de la Energía, en casa derrochamos aproximadamente el 10% de la energía que consumimos. Aquí presentamos algunas ideas que, sin suponer una gran inversión o desembolso económico, pueden ayudarnos a evitar ese derroche de energía, reducir nuestra factura eléctrica o de calefacción y mejorar nuestro confort. Mejorar la eficiencia y ahorrar energía a sus clientes es el reto permanente de Remica en calefacción y agua caliente sanitaria.




1. Usar bombillas de bajo consumo. Consumen hasta un 80% menos, duran 8 veces más y reducen a una cuarta parte la generación de calor que las lámparas incandescentes.
Sabías que… Si en todos los hogares españoles cambiáramos una bombilla de 60W por otra fluorescente de 11W durante tan sólo una hora a lo largo del año, entre todos evitaríamos la emisión de 172.800 toneladas de CO2 a la atmósfera y ahorraríamos 21,17 millones de euros sólo en la factura de la luz (http://www.cambio-climatico.com/)

2. Elige electrodomésticos clase A o superior. A igualdad de prestaciones, un aparato electrodoméstico de clase A consume un 70% menos energía que uno de clase G.

3. La calefacción y la producción de agua caliente sanitaria representan en torno al 60% de la energía consumida en una vivienda. Por ello, debemos tener en cuenta que cada grado que aumentamos la temperatura de forma innecesaria, incrementa el consumo de energía entre un 7% y un 10%. La temperatura recomendada en la vivienda es entre 21º y 23º, salvo en los dormitorios, que oscila entre 19º y 21º.

4. Mejorar el aislamiento mediante burletes en puertas y ventanas, ya que nos ayuda a evitar pérdidas de calor. La Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid (www.fenercom.com) en su guía sobre aislamiento, afirma que cuando no se consigue un buen aislamiento térmico,  la demanda de energía es mayor y, por tanto, también lo es el gasto.

5. Las medidas de eficiencia energética no se limitan únicamente al ámbito del hogar. La Agencia Andaluza de la Energía también destaca que en las Comunidades de Vecinos, una adecuada gestión y mantenimiento energético de los servicios comunes, puede suponer alcanzar ahorros superiores al 20%. Recurrir a un Gestor energético como Remica puede significar una notable reducción en los costes energéticos así como una mejora continua en los servicios comunes.

6. No debemos cubrir los radiadores o ponerles obstáculos. El radiador se calienta y emite calor. Ese calor se distribuye por la estancia, pero si ponemos obstáculos, no permitiremos que la distribución sea correcta, desaprovechando energía y perdiendo confort.

7. Utilizar bases de conexión múltiple con interruptor evitará el consumo de los pilotos rojos de encendido, que pueden llegar a suponer el 5% de la energía eléctrica consumida en el hogar.

8. Abrir las ventanas para ventilar no más de 10 minutos, tiempo suficiente para permitir que circule y se renueve el aire sin que se escape demasiado calor.

9. El uso del lavavajillas supone hasta un 40% menos de agua y un 10% menos de energía que lavar a mano. Eso sí, al igual que la lavadora, debemos procurar que estén siempre a plena carga, ya que conlleva un ahorro de hasta el 50% de energía.

10. Aprovechar la luz natural, cerrar las persianas por la noche, desconectar los aparatos eléctricos que no se usan y cerrar los radiadores de las estancias no utilizadas, son otros gestos que nos ayudarán a ahorrar.

Además de ahorro para nuestra economía, debemos tener presente la componente medioambiental que tiene la eficiencia energética. El 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero que emitimos a la atmósfera corresponden a actividades en las que los ciudadanos participamos directa o indirectamente.

Por ejemplo, los coches son una de las principales fuentes de contaminación y ruido en las ciudades. Por ello es recomendable, para nuestra economía y nuestro entorno el uso del transporte público, ya que llega a consumir hasta seis veces menos energía que un turismo convencional por pasajero y kilómetro recorrido.
Tampoco podemos olvidarnos de reciclar. El 65% de la basura que generamos en nuestro hogar se puede reciclar. Por ejemplo, cada botella de vidrio que se recicla ahorra la energía que necesitan cinco bombillas de bajo consumo para funcionar durante cuatro horas.

Debemos tener presente que pequeños cambios en nuestros hábitos de consumo, se traducen en grandes beneficios, para el medio ambiente y para nuestra economía.   
 

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